16 abr 2012

YA LA DROGA ES LEGAL EN CENTRO AMERICA

Author: Gerald | Filed under: DEBATE Y DISCUSIONES

No, aún no, pero se ha estado mencionando últimamente, una idea que ya se había acariciado en épocas pasadas: Legalizar la droga.

 

    Ahora, el recién electo presidente de Guatemala, Otto Pérez, reaviva este debate que hace temblar los cimientos políticos de muchos países involucrados, sea como productores o como consumidores de las mayores drogas conocidas en el planeta.

     Si bien es cierto esta medida se aplicaría al istmo centroamericano, lo cierto es que hasta este momento no se han considerado los pormenores del caso, ya que se ha mantenido a nivel diplomático los detalles de cómo implementar esta propuesta.

     Para los detractores de esta idea, los tabús y mitos, son sus principales instrumentos de desaliento, avivando en sus discursos los temores sobre el aumento de consumidores de drogas en generaciones futuras, sobre todo en menores de edad. ¿De dónde crean estas hipótesis, si jamás se ha determinado en el plano real?

 

     ANTES Y AHORA

 

       El problema con las drogas, además de que en poco tiempo docasionan adicción, es el daño irreparable a la salud y a la personalidad del consumidor.  Y debemos incluir en este concepto de drogas, al alcohol y al simple cigarro de nicotina, por más que las empresas que comercializan con ellas, las pretendan excluir. ¿ O por qué creen que se originó A.A. (Alcohólicos Anónimos)? 

 

       Es importante recordar como antecedente sobre la prohibición de venta de una droga, lo fue en los propios Estados Unidos, en los años veinte, con la llamada Ley seca, con fines fiscales, pero que en síntesis prohibía el expendio y venta de alcohol. Gracias, a esta fase de la vida histórica del país del norte, nacieron nuevos “millonarios” que aprovecharon la demanda del licor para obtener grandes dividendos.

 

¿Qué nace con la prohibición de las drogas?

      Básicamente, con el mismo ejemplo real de la Ley Seca, los transgresores, crearon una serie de mecanismo para burlar la susodicha ley, desde fijar rutas de embarque, hasta sobornar a muchas autoridades, desde aduaneros hasta políticos, para que se hicieran de la vista gorda y permitiera el lucrativo negocio de la venta de licor clandestino en bares, restaurantes y clubes nocturnos.

 

      No me aventuro a señalar que desde esos tiempos nace el concepto de corrupción, pero si al menos, el de crimen organizado, pues las bandas y pandillas que nacieron con el único objetivo de apropiarse del mercado, originó una constante guerra entre los vendedores, por acaparar territorio y clientes.  Muchos fueron asesinados a causa de la prohibición.

 

      Desde la aparición de los llamados “gansters”, la compra de conciencia, entre jueces y policías, al día de hoy, no se vislumbra una diferencia sustancial. Tal vez, ha cambiado la droga que se prohíbe, pero lo demás sigue igual.

 

     Los narcos o carteles de la droga, son el actual y moderno crimen organizado.  Utilizan todo tipo de mecanismo para elaborar, comercializar y transportar la droga, a países donde el consumo es amplio y extendido.  En esas fases, deben acudir a la “compra” de protección de las autoridades de los países donde debe pasar los embarques.

 

      La ley seca, solo afectó a los Estados Unidos, pero la droga actual, afecta a muchos países.

 

 

¿Cuál es el real problema?

 

       Opio, marihuana, cocaína, crack, heroína, anfetaminas, etc., no nacieron para ser consumidos por parte del ser humano, al igual que el alcohol y la nicotina.  ¿Quién dice que los dos últimos son beneficiosos para la salud humana?

 

        La destileras y las tabacaleras, establecen pequeñas notas en los productos, pagan millonarios anuncios publicitarios, anunciando que el consumo excesivo de sus productos es nocivo para la salud. ¿Cuánto es bueno para la salud?  Lo cierto es que son dañinos, desde que no son originados por la madre tierra, sino que son fabricados para destruir al ser humano.

 

        Quien fuma, no se daña solo a él o a ella, sino a quienes estamos a su alrededor, y a la atmosfera. ¿Y cuántas neuronas mueren con el poco o mucho alcohol que se ingiere de vez en cuando o a diario?

 

        Es insensato derrochar el dinero para cosas que le hacen daño a nuestro cuerpo, sin considerar las repercusiones sociales y familiares.

 

        Bien, fuera de estas consideraciones, las drogas, se regalan para “captar” a los nuevos consumidores. Una vez que se “engancha” a la persona, éstas invertirán su dinero para mantener el vicio.  Es la forma más antigua de mercadear con un producto. Se crea la necesidad para incrementar la oferta y la demanda. Capitalismo en su más clara expresión.

 

       El real problema, es que la droga es el cáncer más arraigado en la sociedad.  Hay muchos intereses involucrados en diversos estratos de la sociedad civil y política, que literalmente viven de la existencia de la prohibición a la droga.

 

      Entre los años 60 a los 80, la droga más popular era la marihuana. Muchos la fumaron, ¿Cuántos se hicieron viciosos? No hay números al respecto, pero es claro que quienes vivieron la época hippie, resultaron grandes funcionarios y profesionales, que la probaron pero no se enviciaron.

 

      Con la aparición de la cocaína y el crack, aparecen nuevos consumidores. Y por su costo, el resto de drogas, se consideran de la “high life”, en la que gracias a los medios, tenemos conocimiento de grandes personalidades de la farándula artística que gusta de los vicios caros.

 

¿Qué cambia con la legalización?

 

     Que los grupos de poder, que viven de la comercialización ilegal de la droga, perderían sus mercados y territorio exclusivo, y por tanto verían completamente mermado o desaparecido sus ingresos. Ellos, son verdaderamente quienes están preocupados por la idea de legalizar las drogas, y son quienes están financiando subrepticiamente la campaña de desprestigio a la propuesta de despenalizar la droga.

 

 

¿Aumentarían los consumidores con la legalización de las drogas?

 

       En primer término, se debe responder a la pregunta, desde varios ángulos.

 

        El hogar es la primera muralla de los peligros de la calle. El alcohol, la prostitución, la pornografía, el cigarro, las drogas, etc.  Si los niños y niñas, no son bien educados, como los números revelan que hay deficiencias y mayor crecimiento de hogares disfuncionales, permiten el fácil acceso de los infantes a cada una de las situaciones antes mencionadas.   

          ¿Por qué los padres y madres de familia, son los últimos en saber lo que hacen sus hijos?

          Aunque la televisión y los diversos medios de comunicación moderna, incluyendo internet, ayudan a la educación de los infantes, la verdadera esperanza está siempre sembrada en la información de los progenitores.  La relación cercana, entre ellos, determinará la seguridad y confianza de qué hacen los hijos e hijas en sus tiempos libres y con las amistades.

 

            Muchos padres o madres, niegan que sus hijos, anden en malos pasos, simplemente porque no desean reconocer su incapacidad en la educación proporcionada.  Es más fácil culpar a los demás antes que a ellos mismos.   En tiempos modernos, la familia como concepto del padre proveedor y la madre hogareña, ha desaparecido por el modelo de ambos trabajando fuera y los hijos en casa, amigos de la televisión, del celular y del internet.

 

             Los niños son curiosos, pero también lo son los adolescentes. Entre más prohibición – crianza estricta – y temores se les enseñe, más fácil caerán en las redes de la maldad.   Se les debe satisfacer y evacuar sus dudas, no evadir sus preguntas y comentarios, pues ello crearía la búsqueda de la información en medios inapropiados.

 

            Muchos jefes de hogares, se limitan con orgullo a expresar que ellos, sin limitación alguna, en su oportunidad han conversado de sexo y drogas con sus hijos menores, como si ello fuera más que suficiente. Pero no hablan de los roles que los hijos e hijas deben jugar a medida que van creciendo, es decir, el efecto de los chicos y chicas, en relación con el mundo que les rodea.  Aunque no hay una regla sobre cómo educar, lo cierto, que depende de cada padre y madre, conocer a sus hijos desde el vientre, y determinar el mejor mecanismo, siempre que sea diáfano, transparente y sincero.

 

¿Qué significa legalizar la droga?

 

 

        Aunque se ignora en detalle la propuesta del señor Presidente de Guatemala, lo cierto es que legalizar no puede tener el significado de libertad total, es decir, aún cuando se permita su venta legal, no dejara de existir una regulación estatal.

 

  1. Se debe emitir la ley que establezcan las pautas de cómo, quién, dónde, cuándo, y a qué precio, se debe comercializar con cada uno de los estupefacientes.

 

   Por ello, no es cierto que los grupos de fuerza de la ley, vayan a desaparecer, si no que tendrán funciones diferentes.

 

  1. Se registraran los establecimientos apropiados para la venta de las drogas

 

  1. Se regulara la cantidad a vender, que no implique por sí sola, una finalidad diferente al consumo.

 

  1. Se prohibirá la venta a menores de edad.

 

  1. Se llevará información cronológica, del volumen, stock, etc., de cada establecimiento, para evitar el monopolio, o la acaparación.  Se tendrá un control exacto previo a reabastecerse del producto.

 

  1.  Se llevara un registro de los consumidores, mediante el número de documento de identidad, del departamento civil de cada país. Es decir, solo con la presentación del documento, se podrá adquirir en las cantidades autorizadas por ley.  De esa forma se podrá conservar un libro que permita determinar una posible forma de burlar la ley, con el uso de testaferros.

 

  1. Se determinaran las sanciones civiles, faltas o penales, por la violación a la ley de expendio de estupefacientes que emitan cada autoridad legislativa.

 

  1. Al igual que el licor y el cigarro, los establecimientos autorizados, deberán pagar un impuesto exclusivo para que se destine a la publicidad sobre los daños del consumo de las drogas.

 

 

¿Cuáles son las ventajas?

 

      Para nadie es un secreto que aún cuando el licor y el cigarro, son drogas que los menores de edad, buscan como consumir, aún cuando existe una prohibición al respecto, lo cierto es que se ha demostrado que los números son pocos, en relación a infantes, de estratos bajos, que en muchos países de Centro América, pululan en la calle con toda clase de sustancia adictiva, como el pegamento, y adolescentes que fuman la “hierba” o marihuana, aún cuando no son legales.

 

     Legalizar las drogas, en primer lugar, destruiría el mito de lo prohibido es sinónimo de curiosidad. Quienes vieron una revista pornográfica por primera vez, lo fue por la curiosidad y publicidad de viva voz, sobre su contenido.

 

     En segundo lugar, desaparecen las “casas” y “barrios” donde clandestinamente se debe visitar para comprar la droga.

      Los contrabandos, dejan de ser un negocio atractivo para los residentes de cada país centroamericano, pues, excepto el transporte de la droga hacia países como Estados Unidos y Europa, la lucha del D.E.A., y demás organizaciones internacionales, aún mantendrían a sus aliados centroamericanos para evitar el trasiego por sus territorios.

Sin embargo, los productores se desincentivarían utilizar países neutrales, cuando no pueden pagar con “droga” el servicio.

 

      Desde el inicio, la policía tendrá mucho trabajo, para “reeducar” a quienes pretendan hacer su negocio, vendiendo grandes cantidades, en lugar de pedir la autorización para expenderla.  Al final, hasta ellos mismos verán lo ilógico, de pagar mucho más dinero al margen de la ley, cuando pueden comprarlo a precios módicos.

 

      Ya en Europa, hay lugares públicos, donde se puede acceder a fumar marihuana, tipos “pub” o restaurante.  Quien ingresa ahí sabe a lo que va, y no se sentirá marginado entre los visitantes que así lo prefieran. Es igual que fumar cigarro mientras se comparte con amigos, una charla o un café o pastel. Pero en nuestras naciones, se debe avanzar gradualmente para la aceptación del cambio.

 

      Imaginemos el escenario de los transgresores de esa nueva Ley.

Un adicto, desea más cantidad de la necesaria, pero debe pasar por un examen clínico, que determine se le venda una mayor cantidad de la normal, así previsto por ley. Pero no quiere asistir a las clínicas. Entonces, conoce que aún persisten alguno que otro de los anteriores expendios clandestinos, que le pueden proveer la droga.

 

        De ser descubierto, el dueño del expendio, afrontaría penas por delitos diversos. Desde venta al margen de la ley, por no estar autorizado, hasta poner en peligro la vida de un ciudadano, al no poseer la certificación clínica, si el consumidor puede o no adquirir cantidades superiores que la ley ordena.  Esta práctica llevara a la desaparición de estos pequeños lugares, cuanto más veces sean denunciados, con los castigos pecuniarios y de cárcel menos desearan continuar.

 

         En otro escenario, la venta a menores de edad, hablamos de altas penas, conforme a lo que se establezca por ley, incluyendo, si ha ocasionado adicción o lesiones importantes en la salud. En este aparte, las penas y multa lo serán para los clandestinos como los autorizados, o personas físicas, como tutores, parientes o maestros, o simplemente amigos del menor.  En el caso de los establecimientos autorizados, enfrentarían la perdida de la credencial para funcionar. Y en todo caso, deberán coadyuvar en el gasto por la rehabilitación del menor.

 

 

       Por otro lado no debe olvidarse que los datos del comprador, quedarán bajo registro.  Por lo que el destino de la droga que adquiera es de su exclusiva responsabilidad. Si no la guarda bien, o llegan a manos en forma negligente de terceros.

 

¿Cuánto dinero recibe actualmente el Estado, por la venta de la droga?

 

    Es una pregunta que muchos se han hecho, pero no han contestado afirmativamente, porque cualquier Estado centroamericano, no percibe un solo centavo por lo que los carteles de las drogas comercializan. De hecho, los “narcos” pagan por debajo de la mesa, a unidades de policías, políticos, jueces, abogados, es decir, autoridades de decisión o asesoría, para que les permitan funcionar. Pagan en aduanas, aeropuertos, y otros lugares de entrada o salida de los países.

 

      Más allá de eso, no se debe olvidar, el uso de “mulas” para transportar la droga, con el eventual peligro de ser apresado en el extranjero, sin llegar a disfrutar del pago.

 

      Los grandes señores de las drogas, no hacen hincapié en si se trata de hombre o mujer para realizar el transporte. Incluso, utilizando lanchas rápidas para surcar los mares y dejar los paquetes en alta mar o en tierra.  Toda esta logística cuesta dinero y el Estado no recibe absolutamente nada.

 

      En cambio, las donaciones de grandes naciones como Estados Unidos, es lo que legalmente llega a cada país de la región centro americana.  Equipamiento, lanchas, helicópteros, carros policiales, etc., son los beneficios por engrosar el equipo de lucha anti-droga. Sin embargo, económicamente es un porcentaje menor a las grandes sumas que resultan de la venta de la droga.

 

     La droga ha llevado a la destrucción de hogares, a que personas de algún poblado se involucren en su comercialización y en la corrupción para la venta de la misma.  El problema se ha magnificado y se ha escapado del control de las naciones, donde la pobreza es la causa más relevante para que se decidan por ingresar al negocio de las drogas.

 

    Hoy en día la policía corrupta, “cobran” a los pequeños expendios por protección y no delatarlos. Avisan a sus “clientes” cuando se está a realizar un allanamiento e incluso, sueltan a los expendedores cuando están en prisión preventiva, o se producen “fugas” misteriosas de una prisión. Jueces que fallan a favor de los narcotraficantes, o que admiten apelaciones para dejarlos en libertad.  Todo esto producto de la droga ilegal.

   Casualmente, la droga es un negocio prospero, por su ilegalidad. Quien desee consumirla pagará lo que sea por obtenerla, y los vendedores conocen que ello es así, y por ende, hacen todo lo posible por fabricarla a gran escala, y transportarla con ciertos riesgos hasta los países de destino, donde la esperan.  Como todo negocio, aún cuando es ilegal, ellos deben invertir en cada etapa del proceso de comercialización, incluyendo el pago a terceros.

 

     Con la propuesta de legalizar la droga, los beneficios económicos de la venta, se proyectaría al Estado, mediante los impuestos y las tasas municipales.

 

      Un comerciante desea dedicarse a la venta legal, debe solicitar la autorización que conlleva un costo, al mismo nivel que una patente. Y por ese negocio deberá pagar impuesto de venta y de renta. ¿Qué expendio clandestino paga esos rubros?

 

     El Estado a través de un Ministerio o departamento administrativo, se encargaría de la compra de los diversos estupefacientes, para abastecer a los expendedores legales.  En este acto, hay un costo importante a favor del Estado, quienes utilizarían todo lo recaudado para financiar obras e infraestructuras sociales, como escuelas y hospitales, entre otras cosas.

 

      Al inicio el consumo se limitaría a la vida privada e intima, a medida que se avance con el concepto de crear lugares privados para la reunión de personas, primero en el consumo de marihuana, con el acondicionamiento del local, etc., que marcaría incluso una forma de no marginar a las personas que al igual que el licor y el cigarro, se manifiestan a favor de la socialización. 

 

      El Estado tendrá el presupuesto para ayudar a los adictos y enfermos por las drogas, que hoy en día debe ser financiado por los familiares cuando pueden.

 

      En caso de que el Estado, sea quien gestione las fabricas de los estupefacientes, deben ser estrictos en las regulaciones y controles para evitar exportaciones o ventas ilegales.

 

CONCLUSIONES

 

   Aunque aparentemente pareciera ser un asunto complejo, en la realidad, mucho de lo aquí expuesto ya está avanzado por las prácticas que su ilegalidad ha provocado.

   Ya hay un departamento de policía constituido para frenar la droga ilegal, a lo cual se le puede sumar la transgresión a la ley de venta legal.

 

    Los padres de familia, seguirán en su papel de informantes y protectores de sus hijos, sobre el peligro de la adicción al consumo de drogas, como lo han venido haciendo hasta hoy.

 

     El crimen organizado ha llevado dolor a muchas familias, no solo de quienes consumen droga, sino quienes han trabajado con los carteles. Esto tenderá a disminuir, aunque lo deseable sería que desapareciera.  Todo dependerá del grado de cultura y aprendizaje con la nueva legislación de llegar a aprobarse.

 

     Lo más importante es el doble ingreso a favor del Estado y por ende del pueblo:

 

  1. Las donaciones de los países consumidores de la droga ilegal, quienes deberán seguir apoyando a los países centroamericanos que utilizan sus territorios como puente hacia ellos.

 

  1. La fabricación, venta y regulación por impuestos de la droga legal, así como las multas y penas, por las sanciones a los transgresores, provocaría una recaudación suficiente para financiar obras sociales e infraestructuras, incluyendo el pago de rehabilitación para adictos y enfermos por el consumo excesivo de la droga. Todo precio tiene un costo social.

 

 Este nuevo negocio creará empleos, y podrá ayudar a elevar el techo social y per cápita para los salarios de los trabajadores del Estado o de los establecimientos particulares que deseen constituirse en forma legítima para el expendio de los diversos estupefacientes.

 

    Si bien es cierto, el anuncio de cuál país centroamericano será el primero en dar este gran paso, para terminar con la criminalidad y dolor del tráfico ilegal de estupefacientes, podría abrir las puertas a sumar otro tipo de turismo, que en sus países aún le es prohibido el consumo de la marihuana, por ejemplo, contemplaría una “marea” de consumidores que determinarían sus vacaciones a causa de la liberalización de las ataduras legales a la venta de la droga.  Más que infundir temor, sería ganancias para la nación, pues, la DEA, en un punto, en convenio con la policía estarían atento de que no sean criminales quienes viajen al país centroamericano, y que se abrirían las puertas a que vengan turistas, con los efectos mercantiles que ello implica para la región.

 

      Es completamente falso, que la droga legal, promueva un aumento en su consumo. Si actualmente que es ilegal, la persona que ha decidido no probarla, a pesar que es fácil conseguirla, no va a cambiar de mentalidad, porque ahora puede ir a los establecimientos autorizados para adquirirla.  Consumirla no es asunto de legalidad sino de responsabilidad y libre albedrío.

 

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